Presupuesto
Dónde se va el dinero en una restauración: las partidas que más suben
El material es la parte pequeña y las horas son la grande. Qué partidas disparan un presupuesto, cuáles casi nadie tiene en cuenta y qué se le puede exigir a un taller antes de empezar.
Publicado el · 8 min de lectura
¿Por qué varían tanto los presupuestos de restauración?
Porque el material es la parte pequeña y las horas son la grande, y las horas dependen del estado real del coche, que no se conoce del todo hasta desmontarlo. Dos coches del mismo modelo y del mismo año pueden diferir muchísimo según cómo hayan vivido.
Esa es también la razón por la que desconfiamos de un presupuesto cerrado dado por teléfono o por fotos. Quien lo da está adivinando, y esa adivinanza se corrige a mitad del trabajo o se cubre inflando el precio de partida.
Chapa y pintura: siempre la partida mayor
En casi todos los proyectos que pasan por el taller, la carrocería se lleva la mayor parte. Y dentro de ella, lo que dispara el coste no es pintar: es preparar.
Sanear óxido, cortar e injertar chapa, ajustar huelgos de puertas y capós, igualar superficies y dejar la carrocería lista para pintar son cientos de horas de trabajo manual. La pintura en sí es la parte final y la más corta.
Por eso el estado de la chapa es el factor que más mueve un presupuesto. Un coche sano de carrocería puede costar la mitad que uno con los bajos comidos, aunque por fuera se parezcan en las fotos.
El recambio difícil
Es la partida más impredecible, y la que más veces alarga los plazos. No es lo mismo restaurar un modelo con recambio disponible que uno del que ya no se fabrica nada.
En modelos populares hay reproducción de casi todo y los precios son razonables. En modelos raros, cada pieza es una búsqueda, y hay tres salidas: encontrarla usada, mandar fabricarla o recuperar la original con trabajo de restauración de la propia pieza.
Esa última opción es más habitual de lo que parece y a menudo es la mejor, pero de nuevo son horas. Recuperar un embellecedor abollado puede costar más que comprarlo nuevo si existiera.
Cuando valoramos un proyecto, lo primero que comprobamos es la disponibilidad de recambio del modelo. Condiciona el precio y sobre todo el plazo.
Mecánica, interiores y lo que se suele olvidar
La mecánica es más previsible, porque los trabajos son conocidos y se pueden desglosar. Se descontrola cuando al abrir aparece algo que no estaba previsto, y por eso conviene presupuestar con una comprobación previa.
Los interiores dependen muchísimo del nivel de acabado buscado. Rehacer una tapicería respetando materiales, costuras y tonos de época cuesta bastante más que montar algo parecido.
Y hay tres partidas que casi nadie tiene en cuenta al hacer números.
- Los cromados y los niquelados, que se envían fuera y tienen su propio plazo.
- La instalación eléctrica, que en coches antiguos muchas veces hay que rehacer entera.
- Las gomas y burletes, que parecen un detalle y suman más de lo esperado.
El nivel de acabado, que lo cambia todo
Restaurar para usar, para conservar o para concurso son tres proyectos distintos con el mismo coche de partida.
Un coche de uso necesita estar sano, ser fiable y tener buen aspecto. Un coche de concurso exige que cada tornillo tenga el acabado de fábrica, que las marcas de soldadura sean las originales y que hasta lo que no se ve esté correcto. La diferencia de horas entre uno y otro es enorme.
Por eso la primera conversación no va de dinero, va de objetivo. Decidido el objetivo, el presupuesto es una consecuencia.
Cómo pedir un presupuesto que sirva
Tres cosas que puedes exigir siempre.
Desglose por fases, con cada una cerrada y facturada por separado, para poder parar o espaciar el proyecto.
Seguimiento con fotos de lo que se va encontrando, sobre todo en la fase de chapa, que es donde aparecen las sorpresas.
Qué pasa si aparece algo no previsto. Un buen presupuesto dice de antemano cómo se comunica y se aprueba un trabajo adicional, en lugar de que llegue en la factura final.
Cuéntanos tu proyecto y qué quieres hacer con el coche. Valoramos en Madrid y en Barcelona sin compromiso.
Preguntas frecuentes
¿Por qué no me dais un precio cerrado por teléfono?
Porque el estado real de un coche no se conoce del todo hasta desmontarlo, sobre todo en la chapa.
Quien da un precio cerrado sin ver el coche está adivinando, y esa adivinanza se corrige a mitad del trabajo o se cubre inflando el precio de partida.
¿Qué partida se lleva más presupuesto?
Chapa y pintura, casi siempre. Y dentro de ella, lo caro no es pintar: es preparar. Sanear óxido, injertar chapa, ajustar huelgos e igualar superficies son cientos de horas manuales.
¿Qué pasa si no existe el recambio de mi modelo?
Hay tres salidas: encontrarlo usado, mandarlo fabricar o recuperar la pieza original restaurándola.
La última suele ser la mejor opción, pero de nuevo son horas. Por eso comprobamos la disponibilidad de recambio antes de dar plazos.
¿Qué costes se olvidan siempre?
Los cromados y niquelados, que se envían fuera y tienen su propio plazo; la instalación eléctrica, que en coches antiguos muchas veces hay que rehacer entera; y las gomas y burletes.
Parecen detalles y suman más de lo que la gente espera.
¿Se puede hacer la restauración por fases?
Sí, y es lo habitual: carrocería y pintura primero, mecánica después, interiores al final.
Cada fase se cierra, se documenta y se factura por separado, así que puedes parar o espaciar el proyecto.